Deba

Playas, naturaleza y secretos milenarios

Situada en la desembocadura del río Deba, en la zona más occidental de Gipuzkoa, la villa de Deba pertenece a la comarca de Debabarrena. Su extensión es de 51,9 km² y tiene 5.480 habitantes. La tradicional oferta turística de Deba, su belleza paisajística y su riqueza patrimonial, cultura milenaria y exquisitez gastronómica queda hoy reforzada por una amplísima oferta de visitas guiadas, actividades y servicios de ocio y de entretenimiento preparados para satisfacer al visitante más exigente. 

Situación - Cómo llegar

Historia y patrimonio

Playas, olas y el flysch

La zona rural y el karst

Deba entre calles

Recorridos y turismo activo

Fiestas y celebraciones

 

El Geoparque Mundial UNESCO de la Costa Vasca

Situación geográfica

 

 

Territorio histórico: Gipuzkoa

Comarca: Debabarrena

Extensión: 51,9 km²
Habitantes: 5.458 (2018)
 

 

La villa de Deba está situada en la zona más occidental de la costa de Gipuzkoa, en la desembocadura del río Deba. Muy próxima a la vecina población de Mutriku, límite con el territorio histórico de Bizkaia, y a muy pocos kilómetros de Zumaia; localidades con las que conforma el Geoparque de la Costa Vasca. Además de su casco urbano situado a orillas del mar, cuenta con una serie de pequeños barrios rurales llenos de encanto, como son Itziar, Lastur y Elorriaga. Y todo ello, dentro de un marco natural en el que sus paisajes forman una perfecta fusión entre el azul del mar y el perpetuo verde de sus montes. 

Playas, olas y el flysch

Deba cuenta con dos bellísimas playas situadas prácticamente en su casco urbano. Ambas, tanto la de Santiago como la de Lapari, cuentan con el certificado ISO 14.001. Sobre ellas, a modo de un largo mirador, los paseos marítimos de Cárdenas y Pablo Sorozabal recorren el perfil costero, ofreciéndonos espectaculares panorámicas del litoral y del mar Cantábrico.

La ría, que durante siglos presentó el eje económico de la villa, se ha convertido en un elemento lúdico y de ocio. Uno de sus márgenes acoge el pequeño y encantador puerto deportivo. En sus muelles, a diario, pescadores de ribera y de embarcación comentan acerca del éxito de sus capturas. En la ribera opuesta, se encuentra la zona protegida de Casacampo, una bella marisma donde puntualmente, cada año, acuden cormoranes, garzas y diversas aves limícolas.

Pero si de algo se enorgullece Deba es del espacio dedicado a paseos, jardines y parques, casi un tercio de la superficie urbana. Buen ejemplo de ello es la alameda Calbetón, una bellísima zona arbolada y ajardinada de 2 hectáreas, para solaz de niños y mayores.

El Flysch de Deba

La franja costera de Deba está considerada como una de las más interesantes del globo, debido a la riqueza tanto de los fenómenos geológicos como de los elementos biológicos que en ella se desarrollan. Está declarada Biotopo protegido y es uno de los lugares más espectaculares del Geoparque de la Costa Vasca.

Cuenta con espectaculares formaciones de "Flysch", sobre todo en las zonas de Mendata y Sakoneta. El "Flysch" es un fenómeno producido por la acción erosiva del mar sobre estratos duros y blandos, haciendo que las rocas se internen en las aguas cientos de metros, a modo de un gran costillar. Todo un espectáculo sobre todo durante la bajamar.

A lo largo del litoral se van alternando recónditas playas y calas; unas de arena, otras de cantos rodados; un paraíso para quienes busquen disfrutar de la naturaleza, el aislamiento y la tranquilidad.

Sobre los acantilados, dominando el mar, se sitúan los pequeños barrios de Elorriaga e Itxaspe y la atalaya de Santa Catalina, una de las más bellas de todo el Cantábrico.

A sus pies, el monte queda partido por la carretera nacional que serpentea sobre el acantilado, invitándonos a parar en los miradores panorámicos de "La Hilandera" y de "La Salve". El alto en el camino merece la pena: la visión sobre la costa es única.

Deba entre calles

Pasear por sus estrechas calles, sin prisas, pero con los ojos y el corazón bien abiertos, puede ofrecernos el descubrimiento de nuevas experiencias: un pintxo delicioso, un edificio singular, una historia fascinante, una nueva amistad... Los paneles informativos del casco histórico nos ayudarán a compartir la historia y la evolución del municipio. 

Deba en el Geoparque

Santa María

La villa de Deba Deba y la piedra

Deba y la ballena Estación del peregrino Palacio de Aguirre Ruta del Flysch
Itziar Lastur Deba y los toros El arrabal de las torres

Para ver la localización de los paneles clicar aquí

Para descargar el folleto clicar entre calles

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La zona rural y el karst

En el interior del territorio nos encontramos con el mundo del karst; un espectacular paisaje originado por el desgaste de la piedra caliza, formado en un pasado remoto bajo un mar tropical. La composición calcárea de la piedra y el efecto del agua durante millones de años sobre ésta, justifica la existencia y proliferación de numerosas cuevas, simas, lapiaces, dolinas, ríos subterráneos, barrancos y roquedales de caprichosas formas.

Prácticamente todo el interior del municipio de Deba se encuentra dentro del área geográfica del macizo de Izarraitz, una zona propuesta como "Lugar de Importancia Comunitaria" (LIC). Es en esta zona donde se encuentran Itziar, el valle de Lastur así como el pequeño núcleo rural de San Nicolas de Lastur.  

Itziar

A solo 6 km del casco urbano de Deba, a los pies del macizo kárstico de Andutz, se encuentra el barrio de Itziar, un importante centro mariano donde se encuentra el santuario del mismo nombre. El templo está presidido por la imagen románica de la Virgen de Itziar (s. XII), una de las más bellas de la iconografía vasca y que cuenta con gran devoción entre las gentes de mar.

Junto al Santuario de Itziar se encuentra la escultura Amatasuna (Maternidad) de Jorge Oteiza. Realizada en homenaje a su esposa Itziar, representa el concepto de la maternidad en el sentido más amplio de la palabra. Contemplándola desde diferentes ángulos, ofrece tres visiones diferentes, tres momentos trascendentales de la maternidad. Es un hueco existencial que tal y como lo haría una madre protege todo el entorno al que mira, Amalur (La Madre Tierra).

Itziar es un punto de partida ideal para realizar excursiones a pie por los alrededores. Desde aquí podemos dirigirnos hacia los barrios de Endoia, Mardari, Arbiskoa o Lastur, y ascender a las cumbres de Andutz (613 m), Otaerre (663 m), Agiro (739 m), Sesiarte (758 m) y Erlo (1030 m), auténticos miradores panorámicos desde donde podremos divisar bellísimas vistas de la geografía vasca.

Lastur

Siguiendo hacia el interior nos adentraremos en el valle de Lastur un paradisíaco lugar digno de ser visitado y recorrido a pie y sin prisas.

En un extremo del valle se encuentra el diminuto núcleo rural de San Nicolás de Lastur, formado por la ermita de San Nicolás, los molinos de Plazaola, un frontón, apenas cuatro casas y el albergue, donde podremos visitar el espacio interpretativo del Karst y conocer a través de paneles informativos, fotografías e ilustraciones la historia y tradiciones de este valle, su vínculo con la piedra y sus características geológicas, así como las formas de vida y costumbres de sus habitantes. Un valle donde el caserío, las cuevas, el agua, la piedra caliza y los toros son los grandes protagonistas.

El valle de Lastur aparece ya mencionado en un documento de 1.335 en el que el rey Alfonso XI, a petición de las ferrerías del valle, autoriza la tala de árboles en los montes comunales próximos. Con el paso del tiempo, las ferrerías del valle se convirtieron en molinos y testigo de ello son los molinos de Plazaola, que en perfecto estado de conservación y funcionamiento pueden ser visitados.

Desde la mismas plaza, junto a la ermita comienza el sendero PR-46 o Ruta del Karst. Un recorrido de gran valor paisajístico y geológico por el corazón del Geoparque.